domingo, 30 de noviembre de 2008

Como vino bueno...


Hace tan sólo unos días, un buen grupo de gente nos reuníamos en Valladolid, al calor de la amistad de Mc Murphy y de Alcides, tanto monta, monta tanto...
Queríamos dejar patente nuestro cariño a Mc, pero al mismo tiempo era una forma de expresar que algo más nos unía, que no era solamente un conocimiento por escribir mejor o peor en un espacio virtual, sino que lazos invisibles, pero profundamente humanos nos ligaban los unos con los otros, los presentes con los ausentes.
Se habló de muchas cosas, puedo prometerlo, pero tuve la sensación de que, ante todo, eran personas las que se unían, se reconocían, se alegraban por ello y volvíamos a nuestras ciudades con propósitos nuevos...
Ese hermoso espíritu no puede caer en el olvido. No puede ser como un espíritu de Ermua que pueda ser apagado. Todos hemos de poner nuestro esfuerzo, nuestras ganas en que no sólamente no decrezca sino que se enriquezca y aumente.
Por ello hago votos, con una copa de vino, por ese otro vino bueno de la amistad.

...Y al séptimo, descansó...


¿Veís la foto?. Pues bien, imaginadla con medio metro de nieve y será tal como está en este momento.
A petición de mi santa esposa llevo varios días entrando en la página de la DGT buscando el estado de las carreteras para el día de hoy. Y yo pensaba: ¿Y de qué puñetas me sirve verlo ahora si mañana cambiará?.
Pero como uno está gordo por no discutir además de por tener la hipófisis como para plantar tomates, me ponía al ordenata, abría la página, leía las indicaciones, cerraba y ale, ya está.
Ayer, ella misma(las mujeres SIEMPRE tienen la razón)decidió:
Que digo que no va a nevar tanto. Que nos podíamos ir en el tren o el autobús, pero claro, como tú no puedes llevar nada, casi no me voy a poder llevar lo importante. ¿Sabes qué?.¡Cogemos el coche y si nieva, nos volvemos!.
Respondí con un silencio y una sonrisa que ella interpretó como un asentimiento. Así que esta mañana, después de dejar preparado a sus niños doscientos kilos de comida, los baños limpios,el suelo fregado, las camas hechas y a mí sentado en el Bar para no molestar, hemos cogido el coche.
La verdad sea dicha, hasta Jaca, a 18km de Canfranc, ni una gota de nieve en la carretera. Algo en los márgenes, en las laderas de las montañas, pero la carretera limpia como el culito de un bebé.
¡Ay, la venganza de Canfranc!. Al llegar a Villanua, a 6km. de casa, dos gotas de agua nieve en el parabrisas...
¡Malo!. Y venga, de dos gotas a cuatro, de cuatro, supongo que a ocho, de ocho...
Total. Justo para llegar y aparcar de mala manera, con medio metro de nieve en el suelo.
Así que ha subido un momento a encender la calefacción y se ha autoinvitado en el Thania: sopa de marisco, ternasco asado y flan. Regado con un vino de la casa. Y un café doble(aquí si tenían café doble, Cualqui).
Ahora la tengo dormida bajo siete mantas(la temperatura en casa está en 8º) y yo aprovechando para escribir.
Nada hay más importante que el ser humano, de verdad. El resto de cosas no merecen la pena...
Un abrazo a TODOS.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Carta abierta a Manuel Hidalgo,colaborador de EL MUNDO


Acabo de leer su columna publicada hoy en EL MUNDO. La reproduzco a continuación y paso a comentarle lo que dicho artículo me sugiere.

SABATINA SABATICA
Con pereza y miedo, me dispongo a escribir sobre el asunto de los crucifijos en los colegios públicos, tomando como premisa que una iniciativa particular y la sentencia de un juez han puesto en situación la controversia, pero no ningún vendaval antirreligioso presuntamente impulsado por el Gobierno o sus belicosos votantes.
Mi débil sometimiento a la razón me indica que las aguas bajaban mansas para todos -durante cerca de 30 años-, cuando el radical posicionamiento de ciento y pico emisoras de titularidad episcopal contra las siglas de la izquierda, la connivencia callejera de los obispos con el partido de la derecha -que hoy lo lamenta- y los beligerantes posicionamientos de algunos circunstanciales y muy activos dirigentes de la Iglesia -Rouco, Cañizares, Martínez Camino- en temas que conciernen al libre y voluntario criterio sobre salud y felicidad de los ciudadanos, bien han podido suscitar algunas reacciones de hostilidad que hasta ahora no se habían dado por no mediar agresión de parte y porque el pasado quedaba lejos.
Quitar los crucifijos de las aulas públicas es, obviamente, una medida acorde con la constitucional aconfesionalidad del Estado, pero, también, descristianiza el espacio público y anula posiciones alcanzadas por la Iglesia y la religión católicas desde cuando, en contra del precepto evangélico, y para estupor de los testigos imparciales, las cosas del Dios (presuntamente liberador) y del César (siempre opresor) comenzaron a ir juntas y, en España, juntas siguieron hasta hace 33 años más lo que, sin deber colear, colea. La libertad de la que, como es lógico, disfruta la Iglesia para exhibir sus símbolos en sus escenarios privados -colegios, templos, recintos varios-, siempre con vistas a la calle, y en sus salidas públicas -celebraciones, procesiones, publicaciones- es total y muy amplia.
Pudiera ser que no pocos padres y ciudadanos pensaran, lejos del odio antirreligioso, que no desean que la vida de sus hijos esté diariamente presidida por una figura ensangrentada y torturada de la que emana un discurso a favor del valor de la muerte, del martirio, del sufrimiento, de la autoinmolación, de la mortificación y del dolor. Sin disponer humildemente de una visión sobrenatural, ni de una inquina anticlerical, sencillamente preferirían -modestos creyentes, agnósticos, ateos o variopintos- que sus hijos no interiorizaran, en la escuela pública -en el espacio vacío, concurrente y común- esa visión de la existencia y de la condición humanas. Eso podría ser todo, y ajustado a Derecho.
Me pregunto ingenuamente, y por poner un poco de picante a este texto pacífico y beatífico, cuántos ciudadanos partidarios del crucifijo en las aulas públicas lo tienen colocado en lugar preferente en la pared de sus dormitorios y de los de sus hijos, en sus cuartos de estar, en sus carteras, en sus coches o en sus despachos. Cuántos lo llevan en su corazón, en su conducta y en su ejemplo de perdón y amor al prójimo y al enemigo. Se vería más que en cien mil paredes.

Sr. Hidalgo:
Supongo que utiliza usted un giro periódistico al decir que escribe con pereza y miedo. Generalmente, ambos sentimientos van contrapuestos. Si hay pereza no suele darse miedo y al contrario. pero bien, usted es muy dueño de escribir lo que crea.
Si tiene pereza no escriba, abándonese a la molicie, y el miedo no creo que se lo pueda provocar otra cosa que un ramalazo de mala conciencia, quizá restos de esa educación religiosa que ahora gusta tanto denostar.
Cita usted a las emisoras de la Iglesia, a los obispos y supuestamente al PP como si del propio diablo se tratase.
Discúlpeme que utilice lenguaje cristiano. Un servidor, al contrario que usted,no ha podido ni querido liberarse de las cadenas de la religión, pero bien sabe que en este mundo "hay gente pa to"...
La izquierda, tal como usted la pinta, está más cercana del Cielo que proclamamos los cristianos. ¡Qué verdad es aquello de que los últimos serán los primeros y al revés, don Manuel!.
Tiene usted prisa en descristianizar la sociedad pública...¡Hombre, no me sea borde, dicho con respeto, salvo que para los cristianos que nos movemos en ella nos destine a campos de concentración y de matarile, eso que sus amigos de izquierdas tan bien han realizado desde siempre!...
Le agradezco profundamente su generosidad a la hora de que mostremos nuestros símbolos en privado y en procesiones etc. También los mostramos cuando atendemos a ancianos, deficientes, enfermos de SIDA, sí hombre, de esos que ustedes, por estética, no sentarían posiblemente a su mesa...
Mire usted, no ofende quien quiere,sino quien puede. Y su alusión a un Cristo crucificado y sangrante,no habla sino de su cortedad al analizar un fenómeno histórico, leáse por favor a Flabio Josefo, y actas del imperio romano etc.
Sí,don Manuel.Nosotros creemos en un Hombre que aceptó dar su vida, conforme a una Ley social, civil, religiosa también, pero que perdonaba, amaba y no juzgaba, cosa que usted sí hace.
Ni usted me va a convencer a mí, ni yo intento convencerle a usted. Así que tengamos la fiesta en paz.
Su supuesta ingenuidad mefistofélica al preguntarse cuantos crucifijos hay colgados de las paredes, de los cuellos de los que invocamos al Crucificado puede quedar satisfecha si le digo que más de uno intentamos ser mejores cristianos cada día, cosa no fácil de conseguir, justo es reconocerlo.
Sí.Si todos,creyentes y no creyentes, fuesemos mejores, ese ejemplo de amor y perdón que usted cita resplandecería más que cien mil crucifijos en las paredes.
Quede usted con Dios. Paz y bien.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Gente buena, buena gente...


Ayer, como esas tormentas que llevan días fraguándose, estalló el cielo sobre las páginas de LD, sobre nuestras páginas.
Había existido un prólogo hace unos días. Podía haberse arreglado todo. No fue así y por fin la tormenta ha caído.
No es nada raro que en los círculos donde el hombre se mueve pueda producirse desencuentros, molestias, rarezas e incluso cosas peores.
Sin disculpar a nadie creo que influye también el clima de crispación, de nervios y preocupación actuales.
Nos hemos visto implicados todos. Sí,digo todos porque lo que sucede aquí, de una u otra manera nos afecta.
No sé muy bien a que se debe, ni tengo especial interés en saberlo. Tengo mi opinión del caso y eso me basta.
Pero veo las consecuencias...
Uno de nuestros compañeros anda triste y dolido, otros se sienten ofendidos en su persona y deciden no seguir escribiendo.
Mi pregunta es:
¿Merece la pena algo, lo que sea, para que estas personas dejen de sentir lo bueno que sentían aquí?.
Me permitiría pedirles, rogarles si es preciso, que meditasen un momento.
¿Si viesen a esa misma persona que ellos creen ha obrado erróneamente en una circunstancia difícil, le echarían una mano?.
Si la respuesta es positiva, de bondad, de afecto, sin dudarlo, el resto de problema ha desaparecido.
Si hablamos de perdón, perdonemos. Si hablamos de paz, pacifiquemos. Si hablamos de amor, amemos...
Sólo con vuestro permiso, que espero obtener, me he permitido escribir esto, amigos míos.LETRA DE LA CANCION RAPHAEL - QUE SABE NADIE (YO SOY AQUEL)
De mis secretos deseosde mi manera de serde mis ansias y mis suenosque sabe nadieque sabe nadiede mi verdadera vidade mi forma de pensarde mis llantos y mis risasque sabe nadieque sabe nadieque sabe nadielo que me gusta o no me gusta de este mundoque sabe nadielo que prefiero o no prefiero en el amora veces oigo sin querer algun murmulloy no hago caso y yo me rio y me preguntoque sabe nadiesi ni yo mismo muchas veces se que quieroque sabe nadiepor lo que vibra de emocion mi corazonde mis placeres y mis intimos deseosque sabe nadieque sabe nadiede aquello que me preocupaque no me deja dormirde lo que mi vida buscaque sabe nadieque sabe nadiede porque doy siempre el almacuando me pongo a cantarde porque mis carcajadasque sabe nadieque sabe nadieque sabe nadielo que me gusta o no me gusta de este mundoque sabe nadielo que prefiero o no prefiero en el amora veces oigo sin querer algun murmulloy no hago caso y yo me rio y me preguntoque sabe nadiesi ni yo mismo muchas veces se que quieroque sabe nadiepor lo que vibra de emocion mi corazonde mis placeres y mis intimos deseosque sabe nadielo que me gusta o no me gusta de este mundoque sabe nadielo que prefiero o no prefiero en el amora veces oigo sin querer algun murmulloy no hago caso y yo me rio y me preguntoque sabe nadie...window.google_render_ad();

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Los mártires...


En estos momentos de agraz, donde se ven posturas que intentan herir, que hieren unas veces, otras suscitan rabia, las más tristeza o pena y en conjunto firmeza, justo es recordar el sentido del martirio y que significa.
San Esteban, protomártir, es decir el primer mártir cristiano.
Tenemos noticias de este santo a través de los relatos que encontramos en el libro los Hechos de los Apóstoles. Era judío y helenista de la Diáspora.
El nombre de Esteban proviene del griego Stephanos, que significa "corona". Estos siete diáconos por su nombre y propósito parecen ser de origen griego y tenían como misión el servicio de las mesas, es decir descargar de los trabajos materiales a los apóstoles.
Esteban por dar testimonio de Jesús resucitado murió apedreado en las afueras de Jerusalén. Mientras lo ejecutaban oraba por sus verdugos. Saulo que posteriormente se conocerá como el apóstol Pablo era un joven que estaba presente en aquellos momentos, aunque aparentemente no participó en el apedreamiento y se limitaba a cuidar la ropa de los que lo hacían.
Querría incidir en un detalle: la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos. De la sangre de Esteban surge el gérmen de Pablo, el apóstol.
No es mi intención hacer aquí una exégesis sobre los millares de mártires, de testigos, de Cristo. Están ahí, son referente,estímulo y luz.
Cada época y situación tiene los suyos. Los hay ricos,pobres, jóvenes, viejos,mujeres, hombres, niños...
En nuestra historia reciente hemos tenido el ejemplo de los martirizados por la fe en los años transcurridos desde los primeros escarceos hasta el final de la guerra.
Su sangre fue vertida por el único delito de ser creyentes, disfrazado o acompañado de odios personales, deseos de propiedades etc.
Hoy parece querer despuntar nuevamente la lengua de la bestia. Asoma su cabeza aún de manera tímida y estamos asistiendo a ello quizá un poco impávidamente.
No creo que sea la mejor postura. Una cosa es una situación de martirio y otra propiciar una situación que conlleve el mismo.
Como cristianos hemos de pedir fuerzas para dar testimonio del Señor y aún así, nuestro deber es conservar la vida porque es un regalo de Dios.
Seamos conscientes de la situación. Denuncíemos cualquier hecho que suceda, firmemente. Recemos pidiendo fuerzas al Señor y que nos llene su Espíritu y estemos dispuestos a dar en todo momento testimonio de nuestra fe.
Pasad un buen jueves,amigos.

martes, 25 de noviembre de 2008

La 95 proposiciones de Lutero...


Dándole vueltas a lo que está sucediendo en los últimos tiempos en esta sociedad nuestra, llena de corrupciones, desprecios al que no piensa de determinada forma, insultos a la fe, a los muertos y a los vivos, políticos que están para medrar y privan al pueblo de la ilusión , utilizando a este como moneda de su cambio, dándole vuelta,decía, me ha venido a la memoria la figura de Martin Lutero, fundador de la Reforma protestante.
Todos sabemos que fue un fraile agustino que, cansado de la corrupción de la Iglesia institucional, de sus abusos de todo tipo, de como se negociaba con sagrado, tipo indulgencias que remitían los pecados y engrosaban las arcas del papado, se atrevió a plasmar por escrito su protesta, con sus celebres 95 tesis o proposiciones para cambiar la Iglesia, clavadas en la puerta de la iglesia de Wittemberg.
Desgraciadamente ni se le escuchó ni él escuchó, acabando con algo que entre todos comenzaron y nadie supo ponerle freno.
Quiero creer que estamos aún en un momento de posible retorno, que no hemos atravesado la barrera que deja la vuelta atrás.
Por eso, este papelillo, humildemente, llama a las personas de bien de una u otra ideología a elaborar cauces claros y concretos de unidad, de entendimiento,de comunión.
No es cuestión de grandes documentos ni reuniones, sino de un esfuerzo común en pos de regenerar esta sociedad, de revalorizar la honradez, la dignidad, la libertad.
Estamos siendo presionados todas las personas de bien, de cualquier ideología. Justo sería unirnos por el primer nexo de unión que tenemos además de la familia: España.
Muchos estamos dispuestos a ello, pero cuantos más estemos por esa labor, mejor nos irán las cosas.
Un fuerte abrazo.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Unamuno tenía razón...


"Nos duele España"...
Pocos somos los que abiertamente nos atrevemos a decir estas palabras. A arrostrar la sonrisa hasta de los seres más queridos que interpretan este grito como una voz trasnochada en el tiempo. Y no es así.
"Nos duele España"...
Somos herederos de un inmenso caudal, de un río generoso de aguas que han fertilizado tierras aquí y allende los mares, con nubes y claros, con luz y tinieblas, con sangre y sudor, pero también con amor, honor y orgullo.
"Nos duele España"...
Hemos ido creciendo con la respuesta serena de una educación, de unos valores sólidos, asentados, de una inmensa liturgia de siglos, nada paralizante, muy al contrario, enriquecedora, creativa, fértil.
Hablamos de algo que se pierde en la noche de los tiempos pero que comienza a concretarse con los Reyes Católicos, se ennoblece con el Imperio, el siglo de Oro, se llena de místicos, guerreros, pensadores, artesanos, caballeros, pueblo llano, de nobles gentes de Castilla, de gallegos, murcianos, andaluces, extremeños, vízcainos, catalanes,valencianos,astures, cántabros,riojanos,canarios, baleares,ceuties, melillenses...
"Nos duele España"...
Y todo esto intenta ser destruido por alguien que no tolera que el sol le de en la cara, que su mediocridad salga a la luz, por eso odian a los que:
...Y por último, vienen los espirituales, los soñadores,los que llaman aquellos con desdén místicos, los que no toleran la tiranía de la ciencia ni aún de la lógica, los que creen que hay otro mundo dentro del nuestro y dormidas potencias misteriosas en el seno de nuestro espíritu, los que discurren por el corazón, y aún muchos que no discurren . Espirituales y no intelectuales han sido los más de los grandes poetas.
(D.Miguel de Unamuno, Del sentimiento trágico de la vida)
"Nos duele España"...
Y esta gente ataca, acosa, molesta, destruye, siembra cizaña y cobardía. Se van apoderando de voluntades, de ánimos, de la misma vida, que languidece, rindiéndose:
"Diríase que el fondo se sienten desesperados por no poder creer ni poder siquiera querer creer y cuando se encuentran ante uno que cree o quiere creer se les desata la bolsa de la hiel de la desesperación . Lo suyo es algo demoníaco ...La peor intolerancia es la intolerancia de eso que llaman razón".
Creo que sobra cualquier palabra que yo pudiese añadir a las que don Miguel de Unamuno tan certeramente señala.
Frente a esto simplemente nos queda actuar dignamente y en conciencia.