miércoles, 2 de septiembre de 2009

Las tentaciones...


Cuando era pequeño aprendí que las tentaciones del alma eran el mundo, el demonio y la carne.
Uno entendía bien lo del demonio porque eso lo teníamos bien aprendido, pero lo del mundo y la carne me sobrepasaba.
La verdad,el mundo me parecía maravilloso y la carne...¡estaba tan buena asada como la hacía mi madre!.
Poco tardé en darme cuenta que no se refería a lo que yo pensaba y esa especie de inocencia que tienes, protectora, dejó paso a la normalidad del ser humano...
Pero esto sólo una reflexión mañanera a modo de introducción.
A lo que yo iba es que seguimos teniendo tentaciones. De todo tipo. Se multiplican. Cuando no son de la carne(que no suelen ser), son de avaricia, odio, envidia, desprecio, apatía, dejadez...
De todas formas se disfraza el maligno para hacernos caer y frente a ello no queda sino apretar los machos, encomendarse a Dios y seguir por el camino marcado, por muy duro que nos parezca.
¡Ojalá sepamos hacerlo, amigos míos!. Un abrazo.

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